La forja

10.- “Desde mi barrio a mi colegio”. Paseo por el Madrid de “La forja” de Arturo Barea.

 

thY1GT4FAWArturo Barea (Badajoz,189, Oxfordshire,1957)es el ejemplo de escritor singular que publica en Inglaterra, a mediados del siglo pasado, la trilogía titulada “ La forja de un rebelde” cuando casi ha cumplido los cincuenta años.

La vida de Barea estuvo llena de situaciones difíciles que moldearon su carácter fuerte, independiente, sensible y un tanto hosco. Andrés Trapiello destaca  la discreción  de Barrea tanto en su manera de escribir como en su forma de ser. Esta puede ser junto con su rebeldía, el  rasgo que mejor defina a un hombre  que nunca quiso llamar demasiado la atención, que desconfiaba de su propio ser  y  que  pensó “que la popularidad que le proporcionaba su mejor obra, La forja de un rebelde, sobresalía de sus propios méritos”.                       (Andrés Trapiello, “ Un relatar modesto”, Babelia. El País. 12 de mayo de 2001).

Arturo Barea nace en Badajoz en 1897  y es el cuarto hijo de una familia humilde. Su  padre, que trabajaba en el servicio de reclutamiento, murió a los 34 años cuando él tenía pocos meses. Su  madre, viuda,  se ve obligada a emigrar a Madrid donde trabaja como lavandera en el río Manzanares y como asistenta en diferentes casas para  mantener a sus cuatro hijos. La familia se aloja en una buhardilla en el barrio de El Avapiés.  Arturo  fue acogido por un hermano de su padre y su mujer, matrimonio acomodado en cuya casa la madre de Barea trabajaba como asistenta. Esta “adopción” le permitió vivir en el barrio de Palacio y recibir una buena enseñanza primaria en las Escuelas Pías de San Fernando. ,pero también le sirvió para vivir desde su infancia los sinsabores de las desigualdades sociales. La muerte de su tío, cuando él tiene trece años, le obliga a  dejar los estudios, a trasladarse a vivir con sus hermanos y su madre a la buhardilla de la calle de las Urosas  (actual Calle de Luis Vélez de Guevara) y supone un cambio trascendental en su vida y en sus planes futuros.

Tras la muerte de su tío, Barea empieza a trabajar como aprendiz en una bisutería de la calle del Carmen y poco después continúa como mensajero sin sueldo  en  el Banco Crédit Lyonnais, donde pronto asciende a la categoría de oficinista. Posteriormente trabaja en una oficina de patentes y también como agente de un vendedor alemán de diamantes. Antes de cumplir los veinte años ya era dueño de una fábrica de juguetes, empresa que pronto tuvo que cerrar. En 1920 fue llamado a filas y participó  en la guerra de  Marruecos, donde vivió la derrota de Annual en 1921. En 1924, abandona el ejército. Ese mismo año  se casa  con Aurelia Grimaldos  con la que  tuvo cuatro hijos.

Durante la II República militó en el Partido Socialista y participó en la organización del sindicato de empleados de oficina de  la  UGT. Durante la Guerra Civil española apoyó al bando republicano realizando diversas misiones de carácter cultural y propagandístico. Desde 1936 a 1937 fue responsable del servicio de censura de la prensa extranjera en el Ministerio de Estado, que controlaba las comunicaciones de los corresponsales extranjeros desde la Telefónica de Gran Vía. En la última planta de este singular edificio  vivió el asedio de Madrid y sufrió los bombardeos que tenían el rascacielos como uno de sus objetivos habituales.  En este tiempo también participó en emisiones radiofónicas emitidas desde un sótano acolchado, bajo el seudónimo “La voz desconocida de Madrid”.

En 1938, divorciado de su mujer, se casa con la periodista austriaca Ilse Kulcsar, principal traductora de la versión inglesa de sus libros. Al finalizar la guerra civil se exilia con Ilse a Inglaterra.  Consigue la nacionalidad británica en 1948 y allí desarrolla  sus actividades literarias y una amplísima labor radiofónica en la BBC hasta su muerte en 1957.

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Barea e Ilse en el jardín de su casa en Faringdon.                  Fuente: ‘Arturo Barea. La ventana inglesa’,

Su labor como escritor y periodista fue reconocida internacionalmente y elogiada  por escritores tan importante como George Orwel, John Dos Passos o Gerald Brenan, pese al silencio que sobre su figura se mantiene en España hasta la muerte del general Franco.  En la BBC, bajo el seudónimo de Juan de Castilla , llegó a realizar  900 alocuciones. En los años cincuenta del siglo pasado, Barea fue uno de los  escritores españoles más traducido a otros idiomas y muy reconocido en Hispanoamérica.

Arturo Barea falleció en Faringdon, un pueblo del condado de Oxford, el 24 de diciembre de 1957,  tras dieciocho años de exilio. Sus cenizas fueron esparcidas en el jardín de su casa, a las afueras de Faringdon, en la finca del aristócrata Lord Faringdon, defensor de la causa republicana que en 1936 había trabajado en un hospital de campaña en el frente de Aragón durante la guerra civil española

Tras la muerte de Ilse en Viena en 1972, la artista Olive Renier, amiga y compañera de los Barea en la BBC,  erige una lápida para la familia Barea .

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«Yo erigí la lápida, pero fui incapaz de encontrar palabras que expresaran mis sentimientos por aquellas cuatro personas, cuya causa (aunque ellos decían encontrarse entre los afortunados), era el símbolo de las enormes causas perdidas de nuestra generación —la causa de España, la de los judíos, la de la social democracia en Alemania, en Italia, en fin, en toda Europa.»

La obra literaria de Barea  se publica primero en versión inglesa y, más tarde, en castellano, a excepción de los veinte relatos sobre la guerra: “Valor y miedo: relatos”,  que el autor publicó en Barcelona en 1938.  La forja de un rebelde, considerada su obra más importante, se publica en 1946 con el título The Forging of a Rebel y en 1951, apareció la primera versión en castellano editada en Argentina por la editorial Losada. En España no se publica hasta 1978. Otras obras suyas menos conocidas son  Lorca: the poet and the people, 1944, y Unamuno, 1952, La raíz rota, 1952  y El centro de la pista, colección de cuentos que   Ilse Kulcsar editó póstumamente en 1960. En el año 2000 se publicó un libro inédito que, con el título de Palabras recobradas, reúne diversos textos del escritor.

“La forja de un rebelde”,  puede considerarse  una novela autobiográfica publicada en forma de trilogía. En “La forja”,  primer volumen de la trilogía, relata la niñez y adolescencia  de un chico en el Madrid de comienzos del siglo XX. Barea describe su infancia y adolescencia hasta 1914 en Madrid. Esta parte de su vida  transcurre entre dos barrios, el de Palacio y el del Avapies, dos zonas que muestran muy bien las diferencias sociales y la forma de vida de los madrileños. Arturo Barea recrea fielmente la ciudad de esos años y las circunstancias de una vida difícil. “La ruta” es la parte de la trilogía que narra su dura experiencia de soldado en Marruecos. Finalmente, “La llama” constituye la relación pormenorizada de los trágicos hechos desarrollados en Madrid a partir del estallido de la Guerra Civil: las primeras jornadas de julio, el asedio, los bombardeos, las intrigas políticas.

La crítica coincide en  resaltar la sinceridad moral y expresiva de “La forja de un  rebelde”. Para los historiadores, esta vasta trilogía posee el valor de ser un testimonio personal de una vida vivida con intensidad y pasión, que  muestra lo heroico y miserable del ser humano, la miseria y la pobreza de una sociedad que vive anclada en sus tradiciones y de espaldas a los grandes acontecimientos de la primera mitad del siglo XX. Desde el punto de vista literario cabe resaltar su estilo directo, sobrio y atractivo que atrapa al lector desde la primera página. Barea evoca en su madurez sus andanzas y recorridos de niño por el Madrid de la segunda década del Siglo XX (1907/194) y a través de una mirada llena de pesimismo y nostalgia logramos  acercarnos a unos personajes, lugares y situaciones que nos conmueven por su realismo y cercanía. Creemos que la lectura de esta apasionante obra es imprescindible para conocer  a fondo la historia española del siglo XX.

Nuestro interés y estudio de la obra de Barea viene de lejos. En el curso 1986-1987, realizamos un proyecto pedagógico con estudiantes de 2º de BUP matriculados en cuatro institutos de Madrid. En nuestro trabajo, uniendo Literatura e Historia, estudiamos un siglo de la Historia y Literatura de España al que denominamos liberal: 1833 a 1923. En él incluimos “La forja” de Arturo Barea  porque se desarrolla en los primeros años del siglo XX. La lectura y el trabajo realizado con los alumnos fue la base de nuestros paseos literarios por Madrid y también de una exposición itinerante presentada en cuatro Institutos madrileños (Ciudad de los Poetas,  Mariano José de Larra, Miguel Servet y San Isidro)  y en el Cemip.  La lectura y documentación histórica de esta obra y de las otras seleccionadas en el proyecto, resultó muy interesante a  alumnos, padres  y profesores. Concretamente con esta obra  estudiamos el sistema de enseñanza de la época, tipo de escuelas, nivel de calidad… y también las diferencias sociales , el  tipo de vida en los barrios madrileños y el trabajo de la mujer. En“Desde mi barrio a mi colegio” apreciamos las enormes  diferencias entre un barrio rico y un barrio pobre en el Madrid de principios del siglo XX.

En 1990 Televisión Española emitió  una serie de seis capítulos titulada La forja de un rebeldes. Juan Antonio Porto adaptó el texto, y la serie fue  dirigida por Mario Camus. Participaron los actores Antonio Valero (Arturo Barea), Lydia Bosch (Aurelia), Emilio Gutiérrez Caba (Pla) y Carlos Hipólito (Antonio). La música la compuso Lluis Llach. La dirección de fotografía corrió a cargo de Fernando Arribas y Javier Aguirresarobe. Los efectos especiales fueron dirigidos por Reyes Abades. Javier Tusell fue el asesor histórico de la serie.

Con un presupuesto de 14 millones de euros, fue la serie más cara rodada hasta el momento por TVE. Se destacó en su momento el meticuloso trabajo de recreación histórica, que incluyó una reconstrucción de un segmento de la Gran Vía madrileña tal como era en los años 1930 y el rodaje de escenas en el norte de África. Participaron 20 000 extras. Se estrenó el 30 de marzo de 1990 y existe una versión en DVD.

La Diputación de Badajoz convoca desde 2001 un premio de investigación cultural que lleva el nombre del escritor.

Para conmemorar el  doble aniversario del escritor: 120 años de su nacimiento y 60 de su muerte, el Instituto Cervantes  de Madrid ha abierto en este mes de diciembre de 2017  la exposición  ‘Arturo Barea. La ventana inglesa’,  que recoge las ediciones que se han hecho de sus obras, 4 revistas, 2 artículos, 1 DVD, 3 cartas, 1 radiograma, un audio con la entrevista a Barea en Radio Córdoba (Argentina y  un mapa de Madrid con los lugares relevantes de la vida de Barea y su máquina de escribir. La exposición estará abierta hasta el 16 de marzo de 2018.

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Máquina de escribir de Barea

 

 

 

 

 

Referencias bibliográficas:

  1. Herrero Álamo,Carlos, Largo Alonso, Maite, Medina López catalina y Rodríguez Baixeras, Antonio  (1994) ” Guía para la elaboración de itinerarios literarios”. editorial Akal, S. A. , 1994. Esta publicación muestra una pequeña parte del proyecto pedagógico realizado por sus autores en el año 1987 : “Paseo literario por el Madrid liberal”(1833-1923) . En ese proyecto se diseñó y realizó con los alumnos de cuatro institutos públicos de Madrid el paseo de “La forja” de Arturo Barea.
  2. García Algarra, Javier (2012). “De Gran Vía al Distrito C. El patrimonio arquitectónico de Telefónica”. Tesis doctoral, Dpto. Historia del Arte, UNED, 2012, pp. 388-390.
  3. Volver arriba William Chrislett, “Recuperando a Arturo Barea”, El País, 22-12-2012, p. 31
  4. Volver arriba rtve (ed.). «La Forja, obra clandestina en el franquismo». rtve. Consultado el 1 de noviembre de 2012.
  5. ↑ Saltar a:a b c Chislett, William (30 de octubre de 2010). El Imparcial, ed. «Restaurando a Arturo Barea»
  6. Volver arriba «Inaugurada en Oxford una placa en honor de Arturo Barea». williamchislett.com
  7. Volver arriba «Localización de la tumba de Barea en Oxfordshire» (en inglés)
  8. Volver arriba Ana Campoy, “Arturo Barea, la forja de una memoria” en JotDown (marzo de 2017): http://www.jotdown.es/2017/03/arturo-barea-la-forja-una-memoria/
  9. Volver arriba «La forja de Arturo Barea» Hoy
  10. Volver arriba rtve (ed.). «La forja de un rebelde». rtve
  11. El Ayuntamiento de Madrid le dedica una plaza  en Lavapiés, su barrio.
  12. Exposición ::Arturo Barea. La ventana inglesa :Instituto Cervantes de Madrid

 



 

Paseo: 

“Desde mi barrio hasta mi colegio”(El Madrid de Arturo Barea)

En este paseo nos centramos exclusivamente en el primer volumen de la trilogía: “La forja” que , como ya hemos comentado, relata la niñez y juventud del protagonista hasta el año 1914. En este primer volumen de la trilogía, el relato se ciñe  a situaciones vividas entre los años 1907 y 1914. En “La forja” Arturo Barea narra las historias, andanzas y reflexiones de su vida de niño y adolescente  en el Madrid de principios de siglo. Esta narración autobiográfica se escribe desde la madurez del locutor de la BBC que ha vivido experiencias personales, sociales y profesionales increíbles. Asombra observar la precisión  y fuerza con la que Barea recuerda y vive de nuevo anécdotas, situaciones y sentimientos pasados. Las reflexiones críticas y la selección de acontecimientos que como narrador realiza se explican por la distancia temporal entre los hechos narrados y su situación de hombre maduro, exiliado de su país y de su familia: “Veo hoy la escena con ojos que entonces no tenía”, nos confiesa cuando recuerda sus juegos con Ángel, el repartidor de El Heraldo y Esperanzita en el Café Español. Esta posición es similar a la del narrador de El Lazarillo cuando desde la madurez disfrutada en Toledo le cuenta a Vuesa Mercerd “su caso”

En “La forja” destaca en primer lugar la presencia de  Madrid  con sus calles, cafés, teatros, cines, estaciones de autobuses, librerías. También aparecen retratados los  pueblos cercanos –Brunete, Méntrida y Navalcarnero-  en los que el niño pasaba los veranos rodeado de parientes  con los que mantenía enormes diferencias. La descripción de los carruajes y de los viajeros que van desde la Capital a los pueblos resalta por su fuerza y claridad  que nos permite oler el pan y el trozo de tortilla que le dio el viajero que iba a Brunete . Las descripciones de Madrid y de sus gentes nos recuerdan  la ciudad descrita por Galdós  y Baroja aunque las diferencias de actitud , de estilo y de intención son  notables.

Las características específicas de esta obra  y su amplitud permiten organizar cinco rutas:

  • Desde la lavandería a casa
  • La zona de Palacio
  • De Madrid hasta Navalcarnero
  • Mi colegio
  • Mis trabajos.

En este recorrido que titulamos “Desde mi barrio hasta mi colegio”  pasearemos por las calles que él recorrió “ Todos los días, durante muchos años de mi vida de niño he bajado desde las puertas del Palacio Real a las puertas del Mundo Nuevo”.  En este paseo que atraviesa la obra como si fuera su columna vertebral, visitaremos dos zonas muy diferentes y muy queridas por Barea: la zona de Palacio y la de Lavapiés. Dos caras opuestas de una ciudad  que reflejan la experiencia dura  de un niño que vive las dos realidades representadas por el barrio acomodado en el que viven sus tíos y el Colegio situado en la zona de Lavapiés donde viven su madre y sus hermanos. El camino  desde el barrio rico hasta el barrio se describe también  como un descenso físico y social  desde el barrio acomodado hasta el barrio bajo. El paseo nos permite descubrir las desigualdades sociales , la pobreza y la miseria que marcaron la formación de un niño que empieza a despertar en un marco tradicional en el que nos conmueve el amor hacia su madre y el recuerdo cariñoso de su tío y tantas tardes de juegos infantiles.

En este recorrido visitaremos los lugares señalados en la obra y abordaremos los temas de la  situación política de España, de los barrios  y urbanismo de Madrid, de la educación y del trabajo de la mujer en el primer tercio del siglo XX.

 




ITINERARIO: “Desde mi barrio hasta mi colegio”

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Plano del recorrido

“ Nuestro barrio se extiende aún por un dédalo de callejas antiguas hasta la calle Mayor. Son calles estrechas y retorcidas(… ) “

“Si resuena «el Avapiés» en mí, como fondo sobre todas las resonancias de mi vida, es por dos razones: Allí aprendí todo lo que sé, lo bueno y lo malo. A rezar a Dios y a maldecirle. A odiar y a querer. A ver la vida cruda y desnuda, tal y como es. Y a sentir el ansia infinita de subir y ayudar a subir a todos el escalón de más arriba. Esta es una razón. La otra razón es que allí vivió mi madre. Pero esta razón es mía.”

  1. Plaza de Isabel II
  2. Teatro Real
  3. Calle Arenal
  4. Calles cercanas a la calle Mayor
  5. Calle de Vergara
  6. Plaza de Ramales
  7. Calle de Lepanto
  8. Plaza de Oriente
  9. Palacio Real
  10. Calle de Bailén
  11. Calle de Cabestreros
  12. Plaza del Progreso
  13. El Avapies
  14. Calle de las Urosas
  15. Mi colegio en la calle Mesón de Paredes
  16. Calle de la Encomienda
  17. Calle del Tribulete

Recorrido

 

1.- Plaza de Isabel II:

“ Los mendigos se reúnen todos debajo de los arcos inmensos de la Plaza de Isabel II, donde ya tienen preparadas sus camas de periódicos y pajas”.

2.- Teatro Real:

“Como no tiene ventanas, el teatro es un agujero negro lleno de rayas redondo que se pierden allá arriba en el fondo, donde hay dos cuadraditos de luz que parecen dos ojos(…) Todos los pasillos están en una rotobda como los radios de una rueda”

3.- Calle Arenal:

“En la calle Arenal hay nuevos faroles de gas con mechero de camisa”

4.- Callejuelas cercanas a Mayor

“ Nuestro barrio se extiende aún por un dédalo de callejas antiguas hasta la calle Mayor. Son calles estrechas y retorcidas(… ) tienen nombres pintorescos; primero los santos: Santa Clara, Santiago; después nombres heroicos: Luzón, Lepanto, Independencia: finalmente los de fantasía: Espejo , Reloj, Escalinata. Estas calles son las que sirven mejor para jugar a “justicia y ladrones”.

5.- Calle de Vergara

“ La luz amarilla de los viejos faroles de gas de la calle de Vergara, con sus ramas de raja de melón y su soplo silbante”.

6.- Plaza de Ramales

“ Calle arriba, busco a mis amigos de la calle. Están en la plaza de ramales, en un grupo jugando al paso”

7.-Calle de Lepanto

“ En el (auto) bajamos corriendo la cuesta de la calle de Lepanto, que es muy larga”

 8.- Plaza de Oriente

“ Cuando llegamos abajo con la velocidad seguimos recorriendo por el asfalto de la Plaza de oriente…. Con su caballo de bronce en medo y sus reyes de piedra alrededor… La plaza entera huele a árbol, a agua, a piedra y a bronce “

 9.- Palacio Real

 “ Más allá, enfrente está el Palacio Real con su explanada cuadrada- la Plaza de Armas- tapizada de arena y desnuda de árboles, (…) con sus hilera de balcones. Dentro de la plaza reina el sol … y es como una playa sin arena”

 10.- Calle de Bailén

 “ En las anchas aceras de la calle de Bailén, los focos deslumbran a los centenares de mariposas que suben de los jardines”

 11.- Calle de Cabestreros

 “Cuando llegamos a Cabestreros donde se rompe la fila,  sigue en dirección a la Plaza del Progreso (…) y  hasta la esquina de la plaza no manda rompre filas. Al día siguiente la fila tuerce en la calle Cabestreros y no pasamos por el colegio protestante”

 12.- El Avapiés

 “ Avapiés era el punto crucial entre el ser y el no ser”

 13.- Calle de las Urosas

“La buhardilla está en la calle de las urosas, en una casa grande”.

 14.- Calle de Mesón de Paredes

 En la entrada de la calle de Mesón de Paredes vive la señora Segunda (…) Cuando he bajado esta mañana era una calle distinta”

15.- Mi colegio

“ [el colegio está] Al final de la calle de Mesón de Paredes , en el Avapiés. Es u  antiguo convento de frailes que hace cincuenta años se quedó vació porque hubo una revolución(…) Después vinieron los Escolapios y pusieron allí el colegio, que se llama Escuela Pía de san Fernando (…) La escuela pía tiene una clase de comercio para los chicos pobres”.

16.- Calle de La  Encomienda

“ Se arremolina la gente y los guardias que hay en la calle de la Encomienda vienen corriendo”.

 17.- Calle de Tribulete

“Viven él (tío Julián) y sus chicos- siete- en una casa de corredor de la calle del Tribulete”.

 


DOCUMENTACIÓN HISTÓRICA del RECORRIDO


CONTEXTO HISTÓRICO SOCIAL

La situación política de España en los primeros años del siglo pasado es agitada. El sistema bipartidista empieza a tambalearse tras la muerte de Cánovas en noviembre de 1912 y,  al mismo tiempo, los problemas coloniales muestran la insostenible situación que oscila entre la realidad (1898) y el deseo (Marruecos) revelando la profunda crisis del antiguo estado colonial. El golpe militar de Primo de Rivera intentará promover reformas económicas y sociales, pero  manteniendo al frente del Gobierno a las antiguas oligarquías y a la incipiente burguesía industrial y financiera.

La situación que se vive en España es de profundo pesimismo y angustia por el fracaso territorial, social y económico de esta época que se percibe como el final de un período histórico. La situación de crisis, de retraso y de abandono general se extiende a lo largo del primer tercio del siglo y viene marcada por dos fechas trascendentales: 1898 y 1921 y la permanencia del bipartidismo como sistema de gobierno.

1898: pérdida de las colonias de Cuba y de Filipinas: Cavite, Santiago de Cuba, crucero Maine, los últimos de Filipinas …. son hechos relacionados con la idea de fracaso, muerte, derrota, pesimismo y atonía social de España que se manifiesta en numerosas protestas de la población contra la política colonial ,  en importantes atentados y en una profunda crisis económica que ahonda las diferencias sociales y aparta a España del progreso europeo.

1921: Desastre de Annual. Desde 1904 ( acuerdo inicial entre Francia y España  para delimitar las zonas  de Maruecos que cada una mantendrán bajo su control) hasta 1921 (Desastre de Annual) España mantiene una situación de guerra en el Norte de África que finaliza con la muerte de más de 17000 soldados, la pérdida del territorio asignado en los acuerdos con Francia, el altísimo  coste económico cifrado en más de 221 millones de pesetas y la división del ejército entre los partidarios de abandonar Maruecos y los de permanecer en la zona para mantener el prestigio social. El triunfo del sector llamado “africanista” llevará a Primo de Rivera a buscar la colaboración con Francia a la que se entrega el temido Abd El Krim en 1925 y a establecer en 1927 el Protectorado español.

En 1909 se poduce un brote importante de enfrentamientos  por las protestas y ataques a los trabajadores españoles del ferocarril empleado en las minas de Ben-ibu-Ifen . El gobierno después de la muerte de un guardia civil procede al aumento de tropas en Maruecos con el refuerzo de los reservistas. Ello desencadena más protestas y la revuelta de Cataluña que desembocará en la Semana Trágica de Barcelona.

El bipartidismo,  la alternancia de conservadores y liberales en el Gobierno, rige en el país desde el acuerdo firmado en 1885 entre Cánovas y Sagasta en el llamado Pacto del Pardo. Entre 1998 y 1921 se suceden 33 cambios de gobierno (16 liberales, 16 conservadores y uno de Concentración Nacional presidido por Antonio Maura). El cambio de gobierno no siempre supone un cambio de partido. En numerosas ocasiones se produce por  enfrentamientos internos dentro del mismo partido. El cambio de gobierno sí acarrea la sustitución de los cargos de representación local y provincial y la renovación de funcionarios lo que provoca el nacimiento del “cesante” , figura magistralmente descrita por Galdós en “Miau”. El bipartidismo se tambalea a partir de 1913, por las crisis internas de los partidos,  por las presiones sociales, por los atentados y  por el ascenso de los movimientos sindicales y de nuevos partidos.

 En esta época se producen los  siguiente atentados contra:

  • Alfonso XIII : 1905 en la Ópera de París; 1906, en el nº 88 de la Calle Mayor cuando pasaba el cortejo de su boda y 1913 en el Paseo de la Castellana.
  •  Canalejas: noviembre de 1912 en la Puerta del Sol
  • Eduardo Dato: 8 de marzo de 1921 en la confluencia de las calles de Serano y de Olózaga en la Plaza de la Independencia.

Estos atentados y los múltiples enfrentamientos y circunstancias que condujeron en 1909 a la Semana Trágica de Barcelona, reflejan la agitación política y social del momento,  el descontento social y la respuesta de los movimientos sindicales a las leyes y normativa decretadas por los gobiernos para frenar las protestas. Antonio Maura suspende las garantías constitucionales primero en Barcelona, Gerona y Tarragona y después en todo el territorio nacional. Con ello aumenta la tensión y se producen 78 muertos, 500 heridos y 112 edificios son destruidos.

La vinculación laboral de Mateo Morral ( atentado contra el rey Alfonso XIII y la reina Mª Victoria el día de su boda) con la Escuela Moderna, sirve de excusa para clausurar la Institución dirigida por Ferrer Guardia que será fusilado tres años después acusado de ser instigador de la Semana Trágica de Barcelona. Esta ejecución provoca numerosas  protestas internacionales que contribuyeron a la caída del gobierno de Maura.

La situación que se vive en España es de profundo pesimismo y angustia por el fracaso territorial, social y económico percibido como el final de un período histórico. La Generación del 98 refleja muy bien esta situación de crisis, de retraso y de abandono general de una sociedad que vive de espaldas a los acontecimientos que marcan la historia europea de su tiempo. Las pérdidas de  Cuba y de Filipinas  marcan el agotamiento y la enorme tristeza del país que no sabe o no puede salir e su atonía. Muchos comentaristas de la época destacan que España no estaba preparada para esa derrota. El periodismo gráfico muestra  imágenes de miles de madrileños manifestándose en la calle de  Alcalá y en la Puerta del Sol contra las políticas del gobierno .

Desde el punto de vista económico cabe destacar que la repatriación del capital americano y las acumulaciones derivadas de la neutralidad española en la I Guerra Mundial, permiten la instalación de grandes bancos que van a promover la creación de una auténtica base nacional de capital. Como resultado de todo esto, Barcelona, Bilbao y Madrid van adquiriendo perfiles de ciudades industriales y financieras y con ello aumenta su población, no solo por el descenso de las tasas de  mortalidad, sino también por la emigración interior. Una parte importante de esta población trabajará en las nuevas industrias y pronto comienza a organizarse de forma estable y efectiva. Las organizaciones obreras existentes (PSOE y UGT) aumentan el grado de participación obrera al crearse la CNT y logran ejercer una presión importante en consonancia con el resto del movimiento obrero internacional. Paralelamente, aprovechando los resquicios abiertos en el sistema por la crisis política, el PSOE logra en 1911 un diputado en las Cortes.

Desde el punto de vista cultural, también se aprecia en la segunda década del siglo un intento de  renovación e incorporación  a Europa.  En este sentido y por su difusión social, es importante anotar la fundación, en 1907, de la Junta para Ampliación de Estudios y el Instituto Escuela en 1918 y la aparición de  La Generación del 14  que representa  un avance ideológico, social y científico importante.

¿Y  qué ocurre en Madrid? En esta ciudad se producen acontecimientos que afectan hondamente el contexto general del Estado y se viven situaciones transcendentales que marcarán su futuro como ciudad y capital del estado: el atentado contra el Rey el día de su boda en 1906, el asesinato de Canalejas el 12 de noviembre de 1912 y el de Eduardo Dato, el 28 de marzo de 1921.

Según el censo de 1909, la capital cuenta con 595.586 habitantes  y es una ciudad que inicia su modernización urbana y económica.  Ejemplos de esta renovación son la construcción de la Gran Vía que se proyecta en 1910 y la de la Ciudad Universitaria en 1918; la instalación de importantes bancos (Hispano Americano, Vizcaya, Banesto, Urquijo, Central) y de empresas como la Papelera Española creada en 1901. Paralela a esta modernización se observa una expansión de la construcción que ocasiona un aumento notable de emigrantes de otras regiones y que constituyen el proletariado industrial. Es importante señalar que en Madrid siempre ha habido un núcleo significativo de empleados en el sector servicios.

Madrid empieza en este tiempo a destacar como capital cultural. Se abren nuevos teatros (Reina Victoria, Calderón y La Latina se inauguran entre 1916 y 1919), y en la ciudad existe una intensa vida cultural desarrollada en el Ateneo, en las tertulias y en los cafés literarios. A esta actividad contribuye también  la prensa y los proyectos de renovación educativa promovidos desde la Institución Libre de Enseñanza. Con todo esto y otros asuntos menos elevados, pero de gran importancia para la vida social madrileña como las noticias de cupletistas, las actividades en los frontones y el enamoramiento del maharaja de Kapurtala por la Bella Dorita, nos encontramos con una ciudad que se abre a la modernidad sin perder ese aire rural que tan bien representan las ropas tendidas al sol en los lavaderos del Manzanares.

Lavaderos del Puente del Rey_ Madrid[3]
Lavaderos del Puente del Rey

Madrid es una ciudad bulliciosa y abierta que vive en la calle.  Esas calles llenas de vendedores de topo tipo y empleados que prestan servicio a domicilio. En sus numerosas plazas es frecuente  encontrarse con  grupos de músicos y murgas que celebran casi todo. Madrid es bullicio y espectáculo. Las calles son el lugar apropiado para informarse de lo más importante y comentarlo: carteleras teatrales y taurinas cuelgan en biombos con tejadillos colocados en las plazas. Los mentideros siguen funcionando y los madrileños  acuden al edificio de Correos a  recoger las cartas de sus parientes. Algunos desocupados pasan el tiempo admirando las obras de la Gran Vía.

Madrid es una ciudad de contrastes que vive con pasión la renovación de la moda venida de París al tiempo que muestra devoción por sus tradiciones y celebra las fiestas de todo tipo en sus barrios y verbenas.  La ciudad muestra y comparte la doble cualidad de sus habitantes que trabajan con afán y disfrutan como sibaritas con los  bailes, conciertos, teatros, óperas, zarzuelas, carreras, exhibiciones, fiestas y romerías.  Los madrileños se mezclan y comparten muchas actividades lúdicas sin diferenciación social, aunque también existen actividades claramente diferenciadas: carnaval, comidas y teatros.

Recogemos algunos datos significativos de este ambiente alegre y relajado de la ciudad que llevó  a Ramón y Cajal a decir aquello de que los madrileños han pasado de abejas a zánganos: ” los callos se pierden y las manos se enguantan. Y el tiempo se va en admirar e imitar”.

  • los madrileños se divierten:
    • asistiendo a merenderos populares y entrando en las numerosas tabernas y cafés.  Arturo acude todas las noches al Café Español con sus tíos que mantienen allí una tertulia con vecinos y conocidos. Los aristócratas y burgueses frecuentan restaurantes como Lhardy, Genieyes, Botín y El Suizo. En esta época se pone de moda la cocina francesa.
    • bailando el chotis, la mazurca y la polca , unos en salones de baile y palacetes y otros en las numerosas verbenas y espacios abiertos de la ciudad.
    • celebrando fiestas populares o religiosas :
      • El carnaval, celebrado por las clases obreras en El Prado, Recoletos y Paseo de la Castellana. Las clases altas acuden a los famosos bailes del Círculo de Bellas Artes, La Comedia, La Zarzuela y El Real.
      • El entierro de la sardina celebrado en la pradera del Canal, cerca del Puente de Toledo.
      • La Cuaresma levantando monumentos del jueves santo como el famoso de la Iglesia de san Sebastián.
      • Romerías como la de San Isidro en la Pradera del mismo nombre y la de La Florida celebrada en el parque de la Bombilla.
      • Fiestas del  Carmen , de San Juan , de San Pedro  y la fiesta de la Virgen melonera en las Vistillas el 8 de septiembre.
      • Verbenas veraniegas en las que se realizan muchos concursos de bailes populares.
    • conmemorando fechas históricas como el dos de mayo al que se alude en “La forja”.
    • asistiendo a espectáculos como los vuelos sobre Madrid organizados por el Real Aeroclub en Ciudad Lineal , en Chamartín y en el Hipódromo. También son populares las carreras de caballos y gymkanas celebradas en el Hipódromo,  el Tiro de Pichón en la Casa de campo y el Tiro Nacional en Moncloa. Los combates de boxeo comienzan en 1914 en el Frontón Central situado en la Plaza del Carmen. De este lugar hablamos en el paseo de Galdós y el teatro.
    • jugando y viendo los primeros partidos de Fútbol. Este deporte lo empiezan a practicar jóvenes estudiantes educados en Suiza e Inglaterra y también los empleados jóvenes de las empresas inglesas. Los primeros equipos que aparecen son el Atleti de Bilbao, Barcelona y el Foo- ball Sky que más tarde constituirá la base del Real Madrid. Ya en 1902, el alcalde de Madrid, Alberto Aguilera, convoca un concurso de fúlbol para celebrar la coronación del Rey Alfonso XIII. La competición se celebra en el Hipódromo y la gana el Atleti de Bilbao. En ella participaron  los equipos de Madrid, de Barcelona y el Español y asistieron más de 2000 espectadores.
    • asistiendo a las numerosas y diferentes representaciones teatrales que ofrece la cartelera madrileña: teatro en verso, de música clásica, de género chico y de género ínfimo o variedades.
    • viendo las proyecciones cinematográficas que ofrece la novedosa cartelera de la ciudad. En mayo de 1896  se realiza la primera proyección  de una cinta en el Hotel Rusia (calle de San Jerónimo) de Madrid. Proemio, un técnico de los hermanos Lumiére, proyecta diez cortometrajes sobre temas como un paseo por el mar  o la llegada del tren .  A partir de este momento , ir al cine es una de las diversiones preferidas por los madrileños. A principios de siglo se observa  un  notable aumento de aficionados a la “proyección de la fotografía animada” y aparecen bastantes locales en edificios singulares por la zona de Fuencarral que proyectan acontecimientos como la boda de Alfonso XIII o el entierro de la infanta Mª Teresa. Muchos teatros y  frontones alternan su función principal con proyecciones de cintas. La mayoría de estas salas de cine que se nombran  como Edén Cinema , Real Cinema o Cinema Imperio, mejoran sus instalaciones para atraer  al público. Destacan en este tipo el tamaño de la pantalla del Cinema Imperio y las instalaciones del Real Cinema que cuenta con 1000 butacas, 700 sillones de anfiteatro y 54 palcos. Posee un ascensor que los espectadores pueden utilizar gratuitamente y una terraza para cine de verano.

En el año 1912 Pepe Isbert aparece por primera vez  en  la cinta titulada                                “Asesinato y entierro de Canalejas”.

En la primera década del siglo Madrid y Barcelona cuenta ya con excelentes                        cámaras, en Madrid se abren  tres estudios de cine, los periódicos y revistas                          recogen en secciones fijas las críticas de cine,  aumenta el número de salas de                     exhibición:  en 1905 hay 7 salas de cine en  Madrid y en 1907 la ciudad cuenta                     con 20 cines.

Barea  también va al cine con su tío y nos describe en su obra el aspecto del edificio y   el ambiente:

 

EL TRABAJO FEMENINO

Precisamente los lavaderos del Puente del Rey en  la Casa de Campo o los de Atocha ocupan un lugar importante en la memoria y recuerdos de Barea que comienza su novela con la imagen de  ” los doscientos pantalones se llenan de viento y se inflan” que a él le parecen hombres gordos sin cabeza colgados de las cuerdas de los tendederos. La cita nos da pie para hacer una incursión en el mundo del trabajo femenino. Su madre era una de esas lavanderas del Manzanares y él mantiene vivo el recuerdo de sus juegos infantiles delante de la casa del tío Granizo  y la vuelta a casa con los cestos de ropa para repartir ” Cuando mi madre acabe de recoger la ropa, nos iremos a casa por la Cuesta de la Vega. Me gusta el camino , pues pasamos bajo el Viaducto, un puente de hierro muy grande que cruza por encima de la calle Segovia”. 

Lavanderas del Manzanares
Lavaderos a ambos lados de El Manzaneres

En los primeros años del siglo XX observamos algunos cambios en la consideración social  de la mujer y su incorporación al trabajo fuera del hogar. Solo una minoría de mujeres españolas accede en esta época  a la Educación Superior y por ello es escasa su presencia  en trabajos de cierta responsabilidad. La mayoría realiza trabajos poco o nada cualificados. Concha Fagoaga destaca que en esta época la mujer se incorpora al trabajo por la creciente necesidad de mano de obra de la industrialización, aunque el grado de formación que se le ofrece a la mujer es claramente inferior al que se le proporciona al hombre ( Fagoaga, C. ” la voz y el voto de las mujeres”). Esta situación se intenta modificar desde algunos círculos progresistas, como la Institución Libre de Enseñanza, que desean una mayor integración de la mujer en la vida sociolaboral  en condiciones adecuadas, pero el proceso es lento. Sin embargo desde el ámbito conservador, se mantienen y justifican los roles que tradicionalmente habían venido desempeñando hombres y mujeres. El padre Ruiz Amado ” argumenta que la mujer  debe ser educada para sel el auxilio del hombre y su sostén porque, según su razonamiento, la voluntad de la mujer es la de querer amar y ser amada, la de servir por amor y por amor sufrir”.

Hacia 1900 se observa un aumento importante de mujeres madrileñas que trabajan fuera de su casa. Como ya hemos señalado, las mujeres más humildes desempeñan los trabajos poco o nada  cualificados. Las mujeres de la clase media se preparaban para lo que se conocía como la auténtica carrera: el matrimonio, pero muchas de ellas ingresaron en las Escuelas Normales de Maestras, o realizaron cursos de administración para ingresar en empresas como Telefónica o como taquilleras del Metro y también como mecanógrafas en oficinas públicas y privadas.

La Universidad de San Bernardo  cuenta en 1900 con 2 alumnas matriculadas, en 1918 ya son 135 y en 1921 las matriculadas son ya 221. Es importante relacionar este aspecto con la importancia y la presencia  de la mujer en la Generación de 1914: Clara Campoamor, María de Maeztu, María Zambrano, Carmen de Burgos, Victoria Kent y Zenobia Camprubí, entre otras.

Las razones que explican esta incorporación de la mujer al mundo laboral son varias:

  • La insuficiencia de los jornales masculinos para mantener a la familia.
  • El desplazamiento de la mano de obra masculina a otros sectores de mayor especialización.
  • La difusión de una idea de independencia económica, necesaria también para las mujeres.

¿En qué y dónde trabajan las madrileñas a principios del Siglo XX?

Los trabajos más frecuentes desempeñados por las mujeres madrileñas a principios del siglo XX son trabajos que requieren escasa formación intelectual, pero muy relacionados con habilidades manuales o con las principales tareas domésticas tradicionalmente realizadas por las mujer (asistencia y cuidado de los mayores). A partir de la segunda década del siglo, encontramos un aumento importante de mujeres que desempeñan un trabajo más cualificado relacionado con las tareas administrativas, pero la mayoría de estas mujeres abandonan su trabajo cuando contraen matrimonio.

Cigarreras

“La cigarrera se convirtió muy pronto en el prototipo de la mujer obrera, apasionada defensora de sus derechos. Situada la Fábrica de Tabacos en la castiza calle de Embajadores, las chulapas de más tronío de la zona formaban parte de su plantilla. Se amotinaban con gran frecuencia, siendo famoso el motín de 1885, al grito pronunciado por las dirigentes de “¡arriba, niñas!”, contra la posibilidad de que las máquinas les quitaran el pan.”

(Fernández Quintanilla, P)

Las condiciones de trabajo eran  muy duras a pesar de que entre las cigarreras surgen muy pronto  grupos combativos y bien organizados  que consiguieron notables mejoras laborales.

Las operarias estaban divididas en secciones dirigidas por una maestra , que ejercía una inspección de inspectora, u, a su vez, había grupos de seis mujeres denominados “ranchos” , controladas por una capataza en cada mesa”

El 9% de las operarias eran madre e hija, lo que suponía que había una cierta transmisión de oficio. Pero , además, pone también de manifiesto la existencia de mano de obra infantil”

(Vallejo Fernández, S. “Las cigarreras de la Fábrica Nacional de Tabacos de Madrid” en Madrid en la sociedad del siglo XIX, Vol II, Madrid,1986).

Unas  vecinas de las buhardillas de la calle de las Urosas trabajaban madre e hija como cigarreras,.

Costureras, modistas o sastras

” Las costureras cosían para particulares o para tiendas. Solían realizar la faena con máquina, generalmente una Singer comprada a plazos de diez reales semanales”

(Moral, C: La sociedad madrileña, fin de siglo y Baroja)

Fernández Quintanilla resalta que  ” las obreras de la aguja”, como se llamaba a las costureras, eran más discretas y moderadas que las cigarreras. Carecían de espíritu de clase y soportaban con mayor resignación la vil explotación a la que estaban sometidas”.

Sirvientas

“Las criadas se denominaban de diferentes maneras según la función que cumplieran: concinera, doncella, cuerpo de casa, nodriza, niñera..Las familias acomodadas contaban también con asistentas para los trabajos más duros , fregar, lavar, acarrear el agua…”

(Fernández Quintanilla, P)

Dependientas

” Las dependientas de los comercios fueron aumentando progresivamente en los últimos años del siglo y en los comienzos del XX (…) Margarita Nelken afirmaba que era este tipo de trabajadora la más explotada”

(Fernández Quintanilla, P)

Telefonistas, enfermeras y secretarias

” Las primeras muchachas instruidas en la Asociación para la Enseñanza de la mujer empiezan a ocupar los puestos de Correos y Telégrafos. Otras estudian Comercio y empiezan a colocarse…

Surgen la enfermera y la practicante. Las oficinas van llenándose de mecanógrafas que, con su presencia, ponen una nota amable en el ambiente, hasta ahora totalmente masculino”.

(Campo Alange, C.)

Es famosa la curiosidad que despertaron las taquilleras en el metro de Madrid inaugurado en 1919. Según la prensa de la época, los madrileños entraban al metro para ver a esas mujeres trabajando en las taquillas.

Lavanderas y planchadoras

El trabajo penoso de lavar en el río en los lavaderos municipales  es un oficio antiguo y realizado siempre por mujeres de las clases más humildes. Algunas leyendas atribuyen a estas  mujeres historias misteriosas y seductoras que atraían  a los hombres por su belleza y singularidad. Nada de ese exotismo aparece en el texto de Barea quien afirma con rotundidad ” yo sé lo que es ser hijo de lavandera. Sé lo que es que le recuerden a uno la caridad”.

Lavar y restregar las ropas con piedras y maderas es el oficio de muchas mujeres humildes que no tenían ninguna otra posibilidad de ganarse la vida. En la época que Barea refleja en su novela, había en Madrid unas 5.000 mujeres dedicadas a este oficio desarrollado en unas penosas condiciones. El trabajode lavandera empieza  a decaer con la canalización del Manzanares en 1926 y con la instalación en la mismas fechas del agua corriente en alguna casas.

La mayoría de las lavanderas vivían en el barrio de la Injurias situado entre la Glorieta de Pirámides y la Puerta de Toledo, aunque también había lavaderos en otras zona de Madrid. Baroja destaca en “La busca” esas ropas puestas al sol “en los lavaderos del Manzanares, brillaban al sol ropas puestas a secar con vívida blancura”. La mayoría de las lavanderas solían ser viudad con varios hijos y también algunas mujeres casadas que tenía que mantener a un marido inútil o borracho.

Estas mujeres lavaban ropas procedentes de diferentes casas o instituciones y lo hacían sin ayuda de ningún desinfectante ni lejía y exponiéndose a toda clase de enfermedades por el posible contagio de prendas infectadas y también por los rigores del clima. El lavado se realizaba a la intemperie.

La lavandera es una figura singular que despierta simpatía y ternura en ese trajín de recoger y llevar ropa hasta la orilla del río. El lavado comienza con el remojo de las prendas en los negros barreños o en las pilas sobre los que apoyaban  la tabla de madera  que servía para restregar. Después se procedía al blanqueo de la ropa que se conseguía  esparciendo sobre las prendas tendidas el agua  grisácea y turbia obtenida de la cocción de  ceniza de la cocina. Después de esta operación de blanqueo, las mujeres recogían, doblaban las prendas secas  y las transportaban hasta los domicilios particulares. El transporte de  los grandes cestos  llenos de ropa seca, era también una tarea penosa por el peso y por  las cuestas que tenían que recorrer desde el Manzanares hasta la ciudad . La dureza de estos trabajos está muy bien documentada en la narrativa de la época y también de forma gráfica. Hay muchos retratos de lavanderas tendiendo y blanqueando la ropa y cargando con los cestos de ropa seca siempre rodeadas de un grupo de chiquillos, sus hijos, a los que no podían dejar en casa solos.

” En ocasiones se presentaban a laver mujeres de empleados o criadas de casas importantes, en apuros de dinero. Eran lavanderas vergonzantes a las que llamaban con gracia ” las golondrinas”. Escogían las horas discretas de los domingos, cuando los cajones se hallaban libres”.

(Fernández Quintanilla, P)

La Fornarina, famosa actriz cuyo nombre era Consuelo Bello Cano,  y  Pablo Iglesias, fundador del PSOE, fueron como Barea hijos de lavanderas.

El trabajo de planchadora también era bastante duro por tener que realizarlo de pie y soportar temperaturas elevadas.

Remuneración y condiciones de trabajo

Movimiento de salarios /hora en el Madrid según categoría y sexo (1914 a 1920 ):

 1914                                  1920


Obreros cualificados                                                0,60                                   1,10

Hembras cualificadas                                              0,24                                    046

Peones                                                                         0,42                                    0,74

Aprendices varones                                                 0,17                                     0,28

Aprendices hembras                                               0,10                                     0,17


Fuente : IRS.Estadística de salarios y jornadas de trabajo,1914-1930. Folguera,P..

Estos datos reflejan no solo las enormes diferencias salariales entre el trabajo del hombre y de la mujer, sino también la consideración de que el trabajo femenino  como una tarea auxiliar y secundaria que servía de ayuda en el plano familiar. Sin embargo la realidad de muchas mujeres en Madrid a principios del siglo XX  era la necesidad de trabajar para   mantener a su familia.

Ya hemos señalado que las condiciones de trabajo eran  muy duras incluso en  los grupos más combativos y mejor organizados como el de las cigarreras.

A finales del XIX surge una cierta preocupación social, fomentada desde la Comisión de Reformas Sociales, que se refleja en una legislac ión que atenúa y mejora las condiciones laborales del trabajo de la mujer. La ley laboral femenina de Eduardo Dato presentada en noviembre de 1899 y aplicada en 1900 aborda diferentes aspectos de la jornada laboral femenina y hace hincapié en la protección de la mujer obrera embarazada a la que se le concede un permiso de tres semanas después del parto y una hora diaria de su jornada laboral para que pueda amantar a su hijo. En la misma Ley se regula el trabajo infantil : los niños de 10 a 14 años solo pueden trabajar 6 horas diarias en Industria y 8 en Comercio.

En 1904 aparece la Ley del Descanso dominical que prohíbe el trabajo por cuenta ajena el domingo. Esta ley, muy protestada por sectores como los empresarios de las tabernas y cafés,  cuenta con tanta excepciones que se hace imposible su cumplimiento.

En 1908 se inaugura la Casa del Pueblo en el número 2 de la calle Piamonte . Las obras las han  sufragado las 108 sociedades sectoriales, de las que cinco ( albañiles, , cocheros, panaderos, carpinteros y tejeros)  superan los 1000 afiliados. La UGT cuenta con 28000 afiliados en 1909. Estos datos ponen de manifiesto el auge de los sindicatos y explican la obtención de mejoras laborales.

En 1909 se publica la Ley que regula el Derecho de Huelga y la Jornada Laboral que se fija en 15 horas diarias en Comercio y 10 en la Banca.

En 1914 otra Ley recortará la jornada diaria a 11 y 10 horas respectivamente.

En 1919 la jornada semanal se fija en 48 horas.

en 1912 (28 de febrero) aparece en la Gaceta la “Ley de la Silla“. Por Real Orden “se exige que  todos los establecimientos no fabriles que tengan mujeres empleadas pongan a su disposición de cada una de ellas un asiento, con derecho a utilizarlo mientras no lo impida su ocupación. Las infracciones de esta ley se castigan con multas importantes de 25 a 250 pesetas”

(Campo Alange,C.)

En ese mismo año, el 11 de julio se promulga una ley que prohíbe el trabajo nocturno de la mujer en cualquier rama de la industria.

 

LOS  BARRIOS de MADRID

Emilio Valverde en “Plano y guía del viajero en Madrid”, Madrid, 1885, señala que Madrid estaba dividido administrativamente en diez distritos que se subdividían cada uno en diez barrios. En este itinerario non moveremos en los Distritos de Centro, Inclusa y Latina.

CENTRO  formado por los barrios de  Abada, Arenal, Bordadores, Descalzas, Espejo, Isabel II, Jacometrezzo, Postigo de San Martín, Puerta del Sol y Silva

INCLUSA cuyos barrios eran: Cabestreros, Caravaca, Comadre, Embajadores, Encomienda, Huertta del Bayo, Peñón, Peñuelas, Provisiones y Rastro.

LATINA formado por los barrios  de Aguas, Arganzuela, Calatrava, Cebada, Don Pedro, Humilladero, Puerta de Toledo, Puerta de Moros, Solana y Toledo.

Los barrios y su población:

A finales del XIX se observa una cierta proximidad en el mismo barrio de población burguesa, aristocrática y proletariado. La convivencia se manifiesta de forma vertical: la población más humilde ocupa los sotabancos y las buhardillas de las viviendas burguesas. En los barrios aristocráticos y burgueses  se observan edificios nobles y casas de vecindad junto a nuevas construcciones de finales del XIX y comienzos del XX.

Servicios urbanos

En general Madrid no tiene unos buenos servicios urbanos . El abastecimiento de agua se realiza a través de una red defectuosa e inadecuada. El Canal de Isabel II, que abastece agua a Madrid procedente del Lozoya, y los viajes antiguos, con sus fuentes de Pontejos, Descalzas y Fuentecilla eran los puntos básicos de abastecimiento. El alto índice de salubridad de sus aguas a principios del siglo XX , provoca problemas epidémicos importantes. Es curioso observar un análisis sobre la potabilidad del agua de Madrid  realizado en 1903 por el Laboratorio Municipal:

Días


Transparentes (verdaderamente potables)                                                  23

Claras ( con 2 mg de arcilla por litro)                                                           221

Opalinas (hasta 5 mg de arcilla por litro)                                                      91

Turbias ( más de  5 mg de arcilla por litro)                                                   30


Carmen del Moral nos habla de una red de alcantarillado escasa y carente de racionalidad. Lo mismo sucede con el empedrado y el servicio de alumbrado realizado con gas.

En estos barrios por cuyas calles corretea el joven Barea se realizan  importantes cambios urbanísticos  desde comienzos del Siglo XIX. Jose I comienza una remodelación del suelo con la apertura de numerosas plazas que exigen el derribo de manzanas de casa expropiadas a la Iglesia o a particulares. En nuestro recorrido  se abren la Plaza de Isabel II, Ramales y La Encarnación.

El Plan Castro se propone como objetivo primero la racionalización del espacio urbano y una división social y funcional de la ciudad. Este Plan no se llevará a cabo totalmente  en la remodelación del distrito Centro, cuyo entramado de callejas estrechas coexistirá con la apertura de las grandes vías de comunicación adaptadas a las necesidades del tráfico moderno. Estas grandes vías de comunicación son calle  Bailén, Arenal, Mayor, Toledo , Carrera de San Francisco y  Segovia. La gran vía de san Francisco es todavía un mero proyecto que se realizará después de la Guerra Civil.

Las viviendas:

Palacios

Vivienda burguesa

Vivienda obrera

Casa de corredor

LA EDUCACIÓN

“El Concordato de 1851 permite la intervención de la autoridad eclesiástica en la enseñanza pública y la Ley Moyano de 1857 facilita la actividad docente de los religiosos a los que exime del título profesional y de la fianza en metálico que exige, en cambio a los demás particulares cuando desean establecer un centro de enseñanza”

(Ruiz de Azúa, E. : La enseñanza pública primaria en Madrid a mediados del siglo XIX”).

La sucesión de gobiernos liberales en el poder produce una legislación educativa insuficiente  y mantiene una escasa dotación económica para el funcionamiento de los Centros. Todo ello contribuye a una escuela pública en la que la disciplina suple la deficiente formación de un profesorado mal pagado y a una escuela religiosa que en las ciudades como Madrid cuenta con centros  mejor organizados.

El cambio de siglo y la llegada de gobiernos más progresistas supone la adopción por parte de la Iglesia de alternativas innovadoras en el plano educativo:

“La escuela primaria gratuita: la pedagogía del padre Manjón:

Según este plan la educación debe ser:
“Una, por el fin y unidad del criterio del magisterio que educa (…) 
Tradicional, o conforme a la tradición de los siglos
Nacional, o según el genio especial y destino de las naciones.
Moral, o que eduque el corazón para la virtud: que imprima carácter por la fijeza y perseverancia en el bien.
Religiosa,
o que atienda al fin último y a los medios a él ordenados.

Manual o comprensiva de ejercicios prácticos”
(Puelles , M. : Historia de la educación en España, vol. III, Madrid 1979).

En la obra citada se plantea la necesidad de que en España la enseñanza llegue también a los pobres y que las escuelas Superiores que existen preparen para las artes y oficios, en lugar de orientar solo a las carreras. Así mismo se pide que se abran escuelas para formar a la población adulta en industria y oficios.

Las Escuelas Pías de San Fernando representan  un ejemplo de la aplicación de esos principios pedagógicos . Los padres escolapios imparten una enseñanza dirigida también a alumnos de la clase obrera que viven en distritos como Inclusa y Hospital:

” Los clérigos regulares escolapios pusieron muy tarde su pie en Madrid, pero con merecida popularidad y bienhechores poderosos, lograda por su celo por la extensión de la enseñanza popular. A poco tiempo tenían dos casas (…)la de San Fernando (1729)precedió algunos años a la de san Antón…”
(Tormo, E. Las iglesias del antiguo Madrid, Madrid, 1979)

En 1845 se crean los institutos de Segunda enseñanza de San Isidro y el de Noviciado que al principio formaban un solo claustro  e impartían “enseñanza elemental “terminada con el título de Bachiller” y otra superior o de “ampliación con carácter universitario que otorgaba el título de licenciado”.

Los alumnos se sentaban numerados por orden de lista o de matrícula . En muchos doc de la época se hace un retrato poco atractivo  del estudiante español: alumno poco estudiosos, con escasa curiosidad y amante del escándalo, asiduo de todos los garitos y poco trabajador. Tb se habla de los programas reducidos que sirven pra aprobar , pero no para aprender (¿Quién es J,R,V. ? )

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